tan escurridizo que en toda mi vida no e tenido la suerte de verlo.
Dicen que es tan bella que el mundo se reduce a tan solo ese instante entre dos seres que se aman una noche romántica, es la perfección. Muchos en su intento por conquistarla han sido victimas de su impredecible comportamiento, es tan completa que en ella puedes encontrar la felicidad y tristeza, te puede hacer sentir el único para ella, ser especial, puedes imaginar tener el control de todo, y también tumbarte en el más profundo precipicio, de edad que parecen tener fin. Podrías robar y hasta matar para hacerla tuya. Es un completo descontrol, sumamente atractivo, que hasta las mujeres caen en sus encantos.
Por unos giros de la vida, una noche, pude al fin encontrarme con ese ser maravilloso, en una plaza relativamente conocida para mí, ella iba caminando con un hombre por los lugares discretos de aquel parque.
La vi por primera vez, tenia unos ojos tan verdes que parecía ser la diosa de toda la naturaleza y un perfume que solo ella usaba, era inconfundible. Con temor, timidez y las manos en los bolsillos me atreví a presentarme, en ese momento, sin dudar la invite en mi casa, y sin decir una sola palabra aceptó, el hombre junto a ella desapareció entre la oscuridad y la niebla. Caminamos varias calles son decir una sola palabra, yo solo pensaba que era un sueño tenerla solo para mí.![]()
Cuando llegamos se quedo mirando las cosas de la repisa, con una mirada tímida e indefensa, su vestimenta era recatada, inspiraba una ternura de esas que vuelven locos a los hombres.
Le tenia una sorpresa, compre un vestido solo para ella, me reflejó una sonrisa, la veía feliz. En ese momento con mucha delicadeza la desvestí frente a mi y le probé su nuevo traje, como imaginaba solo ella podía lucir una prenda como esa, era un vestido blanco que hacia resaltar sus largas piernas. Suavemente la voltee y en un acto erótico cerré suavemente la cremallera del vestido con mi lengua, así, muy lentamente.
Era hermosa, sin perder más tiempo la bese, las yemas de mis dedos tocaban con delicadeza su figura. La podía sentir tan cerca que el sudor de su cuerpo con su perfume se mezcló, y poco a ese sabroso hedor me cegó la vista. La tenía tan cerca que lograba escuchar sus gemidos al besarla una y otra vez.
Se comenzó a desvanecer en mis manos y el éxtasis que me produjo en todo momento no me hizo notar cuando ella había acabado.
Cuando me pude dar cuenta, ella ya no estaba en mi habitación y como un regalo me dejó la ropa recatada con la que la había conocido. Yo, satisfecho en todos mis sentidos quería decirle que siempre iva a ser bienvenida, realmente ella era un misterio, sin ningún sentimiento nos usamos solo por placer, se fue son saber si estuvo bien o si quería más, en realidad nada era importante. Encendí un cigarrillo preguntándome si la volvería a ver, y si eso ocurría,¿desaparecería como ahora? Me va a volver loco. Solo estaré seguro de eso cuando salga de propio a buscarla al mismo lugar.